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El cambio de los Mártires desde el cierre de la Estación de la Sabana

La localidad de Los Mártires se transformó con el desuso de la Estación. Sus vecinos son los más afectados desde los últimos 30 años. El deseo de volver a ver sus barrios tranquilos, limpios no se ha cumplido. Los nuevos proyectos de urbanización y la Estación Cultural de los Oficios reviven la esperanza del sector.

  Fanny Monroy tiene 62 años y toda su vida ha vivido en el centro de la ciudad. Es de las más antiguas abitantes del sector en los Mártires, específicamente del barrio el Listón.  Asegura que en vez de ver desarrollo urbano ha visto como se ha deteriorado su barrio. Su vecina Carmen Ortiz Mantilla lleva 27 años viviendo en su actual casa, ubicada sobre la calle 17 a dos cuadras de la Estación de la Sabana. Allí tiene una tienda de barrio esquinera la cual mantiene con rejas cerradas, para poder ingresar se debe pedir el paso.  Antes de su tienda, tambien era vecina de la estación pues gran parte de su vida vivió por San Façon cerca a la antigua Federación de Cafeteros donde actualmente la constructora Colpatria desarrolla un proyecto inmobiliario y en noviembre 2019 inicio su demolición.

La demolición de los últimos muros de las antiguas bodegas de la Federación Nacional de Cafeteros se hizo evidente para los vecinos a inicios de 2019.
Las antiguas bodegas de la Federación de Cafeteros hacían parte del sistema de carga de los trenes.

Ambas señoras han visto la transformación de sus barrios desde que cerraron la Estación de la Sabana de Ferrocarriles Nacionales hace 38 años. Sus caminos han sido como los rieles del tren: tuvieron a sus hijas estudiando en la misma escuela del sector, hasta el día de hoy aún mantienen su amistad, se reúnen en la tienda a comentar sobre las necesidades y problemas que enfrenta a diario la localidad por «el abandono y gran desarrollo comercial» que ha acabado con la tranquilidad de los residentes evidencian las vecinas.

A pesar del entorno que las tiene cansadas de lidiar con los habitantes de calle, los adictos y ladrones, no abandonan su barrio porque en él crecieron, formaron sus familias y se sienten parte de la comunidad. Actualmente, tienen la esperanza que con la renovación urbana que se evidencia desde que las constructoras iniciaron masivamente la compra de casas y bodegas para desarrollar conjuntos residenciales se recupere la tranquilidad que anhelan. «vienen y explotan el barrio y se van. Si llegan nuevos vecinos esperamos tengan más sentido de pertenencia» afirman al unísono las vecinas. La activación de la Estación con Cultura lo ven como una apuesta más real para embellecer de nuevo sus cuadras y la localidad en general.

 

Victoria Álvarez

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